DESGARRARTE Uno --> Editorial    
 
             
 

Arranco la consola java y vierto en ella medio litro de placer hirviendo. La casa está en silencio y aprovecho para entrar en red con el usuario público, algunos trabajos aún no han llegado, otros tienen una dudosa impronta, pero los menos, para los menos, son excepcionales. Como dice Silvio, esos son los imprescindibles, tan pocos, tan buenos, regalando placer al paladar que posa sus ojos sobrellos. Meto una chapa en un sobre y lo lacro electrotónicamente, el distintivo ha de viajar unos miles de kilómetros rumbo a la Gran Bretaña (antes roja que rota). Pienso en la carátula mientras preparo la pipa y la prendo: cazoleta estrecha, brazo largo y humo plateado voluteando sobre mis sienes. Nunca me gustó el kif, pero esta pipa es tan especial… Me trae recuerdos de los buenos tiempos en que soñábamos que podíamos con todo, besándonos en las mentes y acariciándonos las almas.

Ni la poesía, ni el dibujo, ni la música han muerto (un pueblo que canta jamás morirá). Pero dellos se ha sacado un filón comercial, un valor de uso y cambio que es externo a ellos. Nuestro planteamiento, mi planteamiento, en esta segunda edición virtual sigue siendo el mismo: espacio esteticomunicativo que nos regale  buenos momentos. Caldo decantado en cristal de bohemios que cantan a la noche y lloran al día sus penas mundanas.

No es posible parar la pluma, ni aparcar el lienzo o la guitarra. Nuestro momento es ahora, y nunca más será hoy, sino mañana, tiempo inexistente desdeste rincón en que me deshilvano, en que me rizo prolijo en detalles sobre lo que hay debajo de las buenas intenciones, entendidas éstas como potencia de articulación de la voluntad.

Creemos en la vertebración local de la acción, por eso trabajamos en red, en nuestra red de afinidad, en nuestro grupo de desarrollo de ideas y de sinergias. Sabemos que es muy difícil  llegar, en mitad de la inmensidad, con cientos de volúmenes volcados sobre las mesas de cualquier galería comercial o comercial “de arte”. Pero eso no nos ha de desanimar, nuestro trabajo es nuestro y por eso se nos antoja válido para nusaltres. El reconocimiento exterior se propaga como una lacra por nuestras comunidades y es tan difícil sacudírselo como a un vendedor en traje y corbabata.

Hay dos posturas destacadas en esta arena: uno trasmite sensaciones hacia afuera o uno se olvida de afuera y vive sus sensaciones. La una tiene parte de la otra y la inversa les da juego. Lo malo es cuando el referente de lo que uno hace ya no reside en uno, sino en ellos, jueces “imparciales” externos que reconocen o deniegan el genio. La evaluación externa o “feedback” es positiva, pero es externa. Da información de lo que se proyecta, no de lo que se es. Uno no puede llevársela a la cama y torturarse en ella.

Pintamos con temperas el presente porque lo que nos ha sido legado es vano (miren un telediario), cantamos canciones de lluita y amor porque nos amamos en la solidaridad, en la pertenencia a nuestro propio grupo dinámico. El arte no puede ser sino la rivolta en las tripas que se propaga hacia afuera retejiendo lo que Exterior dice que es, transformándolo.

Desgarrarte, verano de 2009

 

 
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